Nuestra Pesca
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Nuestra Pesca
Los puntos de pesca a los que podemos acceder se encuentran dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, en las cercanías de San Carlos de Bariloche, ciudad que ofrece una amplia infraestructura hotelera, una variada oferta gastronómica y numerosas actividades recreativas. Este Parque Nacional alberga algunas de las aguas más diversas e interesantes para la pesca, lo que nos permite elegir entre una amplia gama de ríos y lagos según la temporada y las condiciones específicas de pesca de cada entorno.
Este Parque Nacional alberga dos grandes cuencas hidrográficas: la Atlántica y la Pacífica, lo que nos brinda acceso a una extraordinaria variedad de escenarios de pesca. La cuenca Atlántica alberga el emblemático río Limay, donde podemos pescar aproximadamente 55 km, recorriendo entre 10 y 14 km por día. Por otro lado, la cuenca Pacífica, comúnmente conocida como la cuenca del Manso, se caracteriza por sus imponentes paisajes y múltiples tramos navegables, así como por pequeños lagos con excelentes condiciones para la pesca con mosca seca, especialmente durante los meses de diciembre y enero. Esta diversidad convierte al Parque Nacional Nahuel Huapi en un entorno ideal para diferentes preferencias de pesca durante toda la temporada.
Mapa del Parque Nacional
Las aguas en las que habitualmente pescamos son:
La temporada de pesca suele dividirse en tres períodos: inicio, temporada alta y fin. El inicio va del 1 de noviembre a mediados de diciembre, cuando la temperatura del agua y del aire empieza a subir. A partir de ese momento, comienza la temporada alta, que dura aproximadamente hasta finales de febrero o mediados de marzo. Finalmente, la temporada baja se extiende desde entonces hasta finales de abril o mayo, según la zona. La cuenca del Manso cierra el 1 de mayo, mientras que el río Limay permanece abierto hasta el 31 de mayo. Luego, en la temporada de invierno, las oportunidades de pesca se reducen a dos zonas, el lago Moreno y el embalse de Alicura, que ofrecen excelentes oportunidades de pesca para quienes esperan con ansias el inicio de la siguiente temporada.
Comienzo
Al comienzo de la temporada, los ríos y lagos presentan caudales elevados debido a las lluvias invernales y al inicio del deshielo en las montañas. Durante este periodo, las truchas —recién salidas del desove— se alimentan activamente para recuperar el peso perdido durante la época de reproducción. La actividad de los insectos acuáticos es aún escasa debido a las bajas temperaturas, por lo que predominan las técnicas de pesca con *streamers* y líneas de hundimiento. Tanto en ríos como en lagos, resulta especialmente interesante pescar en zonas de poca profundidad o áreas llanas (*flats*), donde se concentran buenas poblaciones de peces. Al inicio y al final de la jornada, no es raro encontrar oportunidades para una pesca más fina utilizando emergentes o moscas secas —especialmente de los órdenes Ephemeroptera (efímeras) y Diptera (mosquitos o *midges*)—, acorde con las temperaturas aún bajas de la temporada. La cuenca del río Manso ofrece el atractivo único de permitir la captura de trucha marrón (*Salmo trutta*), trucha arcoíris (*Oncorhynchus mykiss*) y trucha de arroyo (*Salvelinus fontinalis*) en una misma jornada.
Mitad De Temporada
A mitad de temporada, con el aumento sostenido de las temperaturas, la actividad en superficie mejora notablemente, especialmente en la cuenca del río Manso, donde tiene lugar la famosa eclosión de libélulas. Este fenómeno —que, en nuestra opinión, constituye el mayor atractivo del parque— permite disfrutar de una pesca espectacular con grandes moscas secas, en busca de truchas muy combativas. Dicha eclosión se produce principalmente entre las dos últimas semanas de diciembre y las dos primeras de enero, concentrándose en las horas de mayor calor. Al inicio y al final de la jornada, la pesca se vuelve más técnica y variada, ofreciendo la posibilidad de utilizar *streamers*, ninfas o moscas secas más delicadas. Hacia febrero y principios de marzo, a medida que desciende progresivamente el nivel del agua y disminuye la eclosión de libélulas, la pesca se torna más exigente: se emplean *streamers*, ninfas o moscas secas de menor tamaño, destacando las oportunidades de pescar durante las eclosiones de tricópteros al caer la tarde.
Final De Temporada
Al final de la temporada, desde mediados de marzo, destaca la pesca de trucha migratoria en el río Limay. En esta etapa, es posible capturar grandes ejemplares de trucha arcoíris y marrón. Si bien es una pesca técnicamente muy desafiante, los resultados pueden ser sumamente gratificantes, permitiendo establecer o superar récords personales. Mientras tanto, en la cuenca del Manso, el último mes de la temporada ofrece un repunte de actividad, con especial atención a la trucha de arroyo (fontinalis), que comienza a migrar a aguas más frías para prepararse para su ciclo reproductivo.
Técnicas Y Equipos
Dada la diversidad de ambientes acuáticos y técnicas de pesca que ofrece la región, y especialmente considerando la frecuente presencia de vientos de moderados a fuertes, el equipo con línea n.° 6 es la opción más versátil y confiable. Sin embargo, contar con equipo n.° 5 o incluso n.° 4 también puede ser muy gratificante para abordar la pesca más delicada mencionada anteriormente, siempre que las condiciones del viento lo permitan, especialmente en zonas como la cuenca del río Manso. Es fundamental contar con una línea de flotación y una línea de hundimiento rápido, preferiblemente al menos Fast-IV, siendo probablemente Fast-VI la más utilizada. Ambas cuencas fluviales ofrecen buenas condiciones para las técnicas de pesca más modernas, especialmente la pesca con mosca o "euro-nymphing", que se puede practicar en cualquier época de la temporada.
Moscas
En cuanto a las moscas, se recomienda llevar una selección variada que incluya streamers —como Woolly Buggers, Rabbits, Matukas y Minnows— en tamaños que van del n.° 2 al n.° 8 para estar preparado para situaciones más difíciles. También es fundamental contar con ninfas clásicas de diferentes tamaños y pesos para cubrir diferentes situaciones. En este caso, es importante contar con ninfas de odonatos (libélulas y caballitos del diablo). Para aprovechar las eclosiones, será esencial contar con una buena variedad de moscas secas y emergentes, como Adams, Elk Hair Caddis y Adams Parachute. Además, especialmente para el pico del verano, es muy recomendable añadir una selección de moscas secas atrayentes —Chubby Chernobyl, Fat Albert, Gypsy y similares— en tamaños entre el n.° 6 y el n.° 10, y en diferentes tonos de color. Finalmente, para la cuenca del Manso, las imitaciones de libélulas y caballitos del diablo adultas son imprescindibles. Echa un vistazo a nuestra Blog Para más información sobre las moscas.