Entomología Para La Pesca Con Mosca - Parte II
Algunas palabras sobre el enfoque científico En la primera parte de esta serie, presentamos la idea de que la mosca...
Provincia de Neuquén, Patagonia Norte, Argentina
De noviembre a abril
Permiso nacional de pesca, permiso privado/local, se requiere guía calificado.
El río Chimehuín nace en el desagüe del lago Huechulafquén, al pie del volcán Lanín, y recorre unos 53 kilómetros antes de unirse al Aluminé para formar el Collón Curá. Al fluir por la provincia de Neuquén, cerca de la localidad de Junín de los Andes, es ampliamente considerado el río que puso a la pesca de truchas en Argentina en el mapa.
El Chimehuín es un gran río de lecho de piedra, con un carácter similar al de aguas legendarias como el río Madison de Montana; presenta pozones, zonas de corriente rápida (*riffles*) y tramos de corriente constante (*runs*) que se abren paso a través de un paisaje que alterna mesetas abiertas y cañones rocosos. En algunos sectores, el río se ramifica en un laberinto de canales flanqueados por sauces, ofreciendo la intimidad propia de los cursos de agua pequeños junto a la posibilidad, siempre latente, de capturar un gran ejemplar.
Alimentado por el deshielo de los Andes, el río fluye con una claridad notable sobre un lecho de piedras redondeadas, lo que permite vadearlo y leer sus aguas con facilidad en gran parte de su recorrido. En algunos tramos, las paredes rocosas comprimen la corriente generando aguas rápidas y turbulentas, mientras que en las zonas más abiertas el flujo se calma, formando pozones clásicos que exigen presentaciones cuidadosas y pausadas.
El río Chimehuín ofrece a los pescadores la oportunidad de pescar a pez visto truchas arcoíris y marrones salvajes con un promedio de 16 a 20 pulgadas; asimismo, es frecuente encontrar ejemplares de entre 21 y 24 pulgadas, lo que hace que cada lanzamiento resulte interesante. También habitan en sus aguas truchas trofeo de hasta 30 pulgadas, que generalmente se pescan utilizando *streamers* o grandes moscas secas de tipo atractor.
Al comenzar la temporada, las intensas eclosiones de efímeras atraen a los peces a la superficie, y la pesca con mosca seca sobre truchas que se alimentan en superficie suele ser el momento culminante de la jornada. El uso de *streamers* en las pozas más profundas y a lo largo de las orillas socavadas también ofrece buenos resultados, especialmente para los pescadores que buscan las grandes truchas marrones residentes del río.
En pleno verano, las variadas aguas del Chimehuín permiten emplear prácticamente cualquier técnica. Las moscas secas de tipo «atractor» y las imitaciones de saltamontes funcionan bien en los rápidos y en las zonas de aguas revueltas con pequeñas pozas, mientras que la pesca con ninfa en los tramos más profundos garantiza capturas constantes durante los meses más cálidos.
Al llegar el otoño, las truchas marrones del río inician su migración de desove, atrayendo a algunos de los ejemplares más grandes y selectivos del año hacia las pozas y corrientes del Chimehuín. Estos peces son conocidos por ser extremadamente recelosos, pero para los pescadores dispuestos a dedicarles el tiempo necesario, la recompensa puede ser una trucha marrón de trofeo capaz de definir toda una temporada.
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